Introducción: para que puedan leer con auténtico ambiente esta rica receta, la acompaño con un vídeo Youtube que contiene una de la más típicas y folclóricas canciones de Tierra de Campos y que precisamente mi mujer, zamorana ya saben, tararea con frecuencia.
Se trata de compartir con ustedes una receta, que tenemos muy experimentada, especial para dos o tres personas ya que se trata de cocinar un cuarto de “LECHAZO CASTELLANO AL HORNO” como plato único en un horno convencional de cualquiera de nuestras casas. Créanme que merece la pena. Voy a intentar sintetizar al máximo.
Hay que comprar un cuarto trasero sin trocear (1,3-1,5 kg aproximadamente: una pata con medio costillar limpio de grasa y vísceras) de un cordero lechal de Castilla: Zamora, Valladolid, Palencia, Burgos, etc. Hay infinidad de sitios hoy en día donde se pueden adquirir. Se tarda en cocinarlo 2 1/4 horas: hay que calcular para empezar a comerlo justo al finalizar. Como primera medida, con antelación, el cordero se sala ligeramente por ambas partes con sal fina. Con eso, con agua y un poco de grasa de cerdo se completa una receta con la que impepinablemente se consigue una textura y un sabor exactamente igual al castellano.
Con el horno previamente caliente a 150ºC con sólo la resistencia inferior, se introduce una fuente de horno proporcional con dos cucharas o tenedores largos de madera dispuestos paralelamente sobre ella, de tal manera que se pueda colocar el cordero sin que toque ésta. Con el cuarto de cordero así dispuesto y la parte interior hacia arriba, 1 dedo de agua en la fuente , a esos 150 ºC, durante una hora y cuarto, regando el cordero con el agua de la fuente cada 20 minutos.
A continuación, se le da la vuelta y se unta por la parte que queda ahora hacia arriba con un poco de grasa de cerdo aplicada con un pincel, ya que previamente ésta se habrá licuado en un vaso de cristal dentro de un microondas con potencia máxima (1 minuto). Luego se tiene a la misma temperatura que antes (150ªC) -regándolo también de vez en cuando- durante 45 minutos. Seguidamente, sin cambiar de posición el cuarto de cordero, se eleva la temperatura del horno a 220º ya con todas las resistencias, para que, teniéndolo así durante 10 minutos, adquiera el dorado característico.
Finalmente se retiran los utensilios de madera y se deposita la carne sobre el fondo de la fuente y así irá a la mesa donde ya se estará esperando y en donde con un buen cuchillo se troceará y se servirá con el sabroso jugo formado con el agua.
Vino: Preferiblemente “Ribera del Duero” o “Toro”; también es agradable tomarlo con una fría sangría en verano.
Acompañamiento: Una, fresca también, ensalada de Lechuga ( Mejor de la variedad “Romana”), Tomate y Cebolla.
Nota: Vigilen la fuente para que no se quede sin agua. La primera vez estén atentos porque no todos los hornos son iguales. Con esta misma receta se puede hacer también un cuarto delantero pero tiene menos carne. Tanteen los tiempos con su horno ya que no todos son iguales.
¿Qué destacarían, o que tienen en común, D. Quijote dela Mancha, un Toro de lidia, un incomprendido y responsable artista, un Gran Artista y un buen amigo? Yo, sin duda, la nobleza y la falta de miedo al sufrimiento, cuando éste está suficientemente motivado.
El Toro de lidia, "consciente" de que la eternidad de su raza depende de ser parte de un espectáculo y el morir con bravura es una parte importante de su papel, embiste y embiste, una y otra vez, hasta quedar exhausto, incluso embiste para recibir la espada. Entrega su vida con una gran nobleza y sufrimiento. Indultar a un toro es un acto contra natura; qué pinta un toro, cuando su destino era morir enla Plaza, pasando el resto de su vida viviendo plácidamente. Quería morir dignamente, creando belleza, y le quitaron ese privilegio. Sin dudala FiestaTaurina, su admiración, es una de nuestras principales aportaciones a la estética de este mundo. Éticamente puede ser discutible pero díganme: ¿Qué es más ético la plaza o un matadero? ¿Por qué nadie discute que se críen toros para comerlos, después de una indigna, mecánica y fea muerte? Deduzco que en este asunto hay intereses espurios que pueden afectar al más plástico y bello de los espectáculos españoles. También creo que intereses espurios afectan al concepto dela Hispanidadpero ese tema lo dejaremos para otro día.
En D. Quijote también es notable virtud durante todo su vida la nobleza de espíritu y el sufrimiento. Yo creo que, para la frase del guión que escribió Carl Th. Dreyer para su película “Gertrud” y que puso en boca de un poeta: “Los espíritus nobles no tienen nada que ocultar, se inspiró en la lectura de D. Quijote. ¿No les recuerda a un toro de lidia la manera que tiene de atacar a los molinos de viento: noble y desprendida de todo apego a la vida? ¿Y sus vitales motivaciones: Dulcinea,la Justicia, la extrema honradez, la amistad inquebrantable con Sancho…? Pura nobleza. Cervantes le reservó un no merecido destino. D. Quijote vivió para lograr la admiración de Dulcinea y terminó muriendo en la cama y haciendo planes para terminar sus días siendo pastor – destino también bello donde los haya-. ¿No le ven parecido con el indulto taurino? ¿Qué nos quiso decir Cervantes, quién no daba puntada sin hilo? Quizás que el amor humano no es motivo suficiente; la razón de la vida de D. Quijote, sin él saberlo, no era Dulcinea sino su nobleza y capacidad de sufrimiento, que aportaban a su vida una belleza casi divina.
Un auténtico artista es noble casi por definición. Plasmar la belleza en general en sus obras de distintas épocas y estilos es, ya digo, para los auténticos su única motivación. Recuerdo aquí, especialmente al escultor Fontecha para quién, al igual que al músico Gustav Mahler, “Su tiempo llegará”; lo mismo que el genial Van Gogh que vivió miserablemente creando los cuadros más bellos y originales que existen, admirados actualmente por gentes de todo origen y condición (Si quieren lean las cartas a su hermano Teo: conocerán allí la auténtica nobleza de un artista) ¿Qué nos quiso decir cortándose la oreja? Más elitista fue Pablo Ruiz Picasso, pero tuvo la fortuna de que su arte se cotizó en vida y vivió bien, sin dejar de ser fiel a si mismo. Pero díganme: ¿Cuántos nobles artistas han existido, ya desde los petroglifos, existen y existirán que sienten la llamada de la belleza y esculpen, pintan, escriben, etc. sin pedir nada a cambio y ofrecen al caprichoso destino infinidad de obras que quizás éste algún día decida que sean admiradas? Éstos no son fracasados, ni mucho menos, aunque ni tan siquiera la eternidad les corresponda porque acuden generosamente a un irresistible canto de sirenas con lo que consiguen, al crear luchando "ferozmente" contra el becerro de oro, una felicidad sin parangón: esa es y debe ser su verdadera recompensa. Casi todos en sus propios talleres son muy asequibles y no le dan importancia a su trabajo, ni a su persona; si venden es prácticamente para comer. Así por ejemplo el contemporáneo Fontecha (Ver en este mismo Blog la entrada “Miguel Hernández aún vive” del día 16.IX.2010) desprende una serenidad tan sólo lograda por la gente realmente realizada; si quieren conocer a un artista 100% noble actualmente, conozcan y “escarben” sinceramente la personalidad del desinteresado Fontecha , aquí cerca, en San Martiño de Laxe.
Cuán difícil es encontrar AMIGOS que, también generosamente, preparan de manera constante su Alma para noblemente recibir y luego inevitablemente sufrir al despedir, aportándoles su propia esencia vital, a los amigos que la vida les va haciendo llegar (Existe incluso una canción popular que reconoce este tema: “Algo se muere en el alma cuando un amigo se va”). Pero no, éstos AMIGOS no se fatigan porque entregarse, aportar alegría y sufrir en la despedida una y otra vez, casi se podría decir que infinitamente, es una razón de su existencia. El Arte de las amistades implica casi siempre un final para ellas; el noble y verdadero Amigo disfruta intensamente con cada una de ellas con renovada ilusión; es incansable. La desinteresada Amistad sin duda es ética y estética.
Espero que dejando claro cuál es mi pensamiento sobre la nobleza, la estética y la ética, y para no aburrirles más, me gustaría "nada más" comentar lo que simplemente observando alrededor nuestra, la naturaleza que nos rodea y las obras de Arte, que son una réplica de la naturaleza o de la sensaciones y sentimientos del espíritu humanos, fácilmente se entiende y comprende: existe un Supremo Artista, cuya estética es humanamente inabarcable y de cuya ética de actuación dejó humana constancia hace dos mil años; para mi es algo obvio. El sentido de la belleza de Dios quedó tan patente en la creación del Universo y posteriores espirituales hechos como el Histórico Personaje de Jesucristo en la Tierra, cuya vida quedó alegóricamente plasmada en unos Divinamente inspirados Evangelios que son a mi entender las Obras de Arte más bellas y eternas de las que existen; absolutamente ninguna se puede equiparar a Ellos. De forma extraordinariamente poética, especialmente el de San Juan, narran la vida de un hombre, el Mismo Dios a Su vez, que fundamentalmente marca las pautas de cómo debe ser nuestra vida en relación con los demás, con la naturaleza –léanlos detenidamente; es posible que muchos no lo hayamos hecho nunca-. En Ellos nos indica en un grito desesperado dónde está la nobleza, la ética y la estética de su propia vida; nos indica que sigamos sus pasos en nuestro actuar y que recordemos esto con frecuencia enla Santa Misaque Él instituyó (y que creo pierde su efecto sobre nuestra Fe cuando se convierte en una asistencia mecánica; la persona que asiste a la Santa Misa debe desearlo intensamente); Jesús era consciente de nuestra condición frágil y olvidadiza. Soportando el infinito peso de nuestra mezquindad, avaricia, vanidad, malicia,... simbolizado enla Cruz que a duras penas cargó, en un Sumo Acto de Sufrimiento por Amor en el que entregó su vida para liberarnos de dicho peso y poder alcanzar, si imitamos Su Actuar, la Verdadera Felicidad. A mi entender esta es la esencia de cristianismo.La Santa Misa, al margen de humanas y discutibles dominicales obligaciones, es una auténtica incruenta repetición de Su Pasión que al mismo tiempo nos sirve de maravillosos recordatorio; de manera alegórica es la flecha de la brújula que guía nuestros pasos hacia la Verdad.
Yo reconozco actitudes nobles, éticas y estéticas en personas ateas declaradas. También reconozco personas cristianas declaradas que en su actuar no siguen a Cristo; no reconozco en ellas ni nobleza, ni ética (sinónimo a veces de honradez, no refiriéndome sólo al dinero), ni estética. Prefiero no personalizar ni en un sentido, ni en otro. Por otra parte, también reconozco personas cristianas que siguen a Cristo, muchas.
Para terminar, les diré que alguien una vez dijo que “las personas religiosas no podían llegar a la filosofía”; las cristianas desde luego que sí.
Este año se cumple el primer centenario de la muerte en 1911 del músico checo Gustav Mahler.
¿Qué les voy a contar de él que ustedes ya no sepan? Tan sólo mi relación con su música: Ésta comenzó en Madrid, estando yo estudiando primer curso de carrera, a raíz de la película “Muerte en Venecia”; me conquistó el Adagio de la 5ª Sinfonía pero el resto de su música no acababa de “entrarme".
Solíamos ir a escuchar los conciertos que programaba la Sala de Conciertos del Teatro Real por aquel entonces; había una función económica los domingos a las 11:30 de la mañana y los sábados anteriores, cuando conseguíamos entradas –no siempre-, nos acostábamos pronto –cosa rara en estudiantes-; teníamos mucha afición. Un buen domingo programaron la 4ª Sinfonía.
Después del referido Adagio pensé que el resto de su música tenía a la fuerza que gustarme; alguien me había dicho, o no sé si lo leí, que al principio la música de Mahler era un poco “difícil” por lo que me compré un casete de los de entonces y me pasé los quince días anteriores al concierto acostándome con esta 4ª sinfonía; realmente al principio fue un poco “dura” pero con constancia conseguí “ablandarla” y luego ya no quería otra cosa. Como consecuencia de este, llamémosle, aprendizaje disfrute el día del concierto como pocas veces en mi vida.
Después vino la 1ª, la 3ª y antes la 5ª; la famosa Canción de la Tierra nunca fue mi favorita y últimamente través de un amigo me llegó la 10ª sinfonía de la que, sobre todo su, Adagio me fascina.
Buscando en Youtube encontré este último Adagio, repartido en tres vídeos consecutivos que son los que, como humilde homenaje mío a G. Mahler, podrán disfrutar a continuación. En esta versión fue Leonard Berstein quien dirigió a la Orquesta Filarmónica de Viena.
De toda la Biografía de Mahler lo que más me impactó fue la frase que dijo, después de ver fracasar su música en su época,: "Mi tiempo llegará"... y siguió componiendo a su manera; hoy en día es el compositor que más suena en las salas de todo el mundo, superando al propio Beethoven. Saquen ustedes sus conclusiones.
Efectivamente, parece ser mucho más interesante para un Blog los e-mail que los comentarios; como consecuencia de haber insertado el mío en la portada de este Blog y a raíz del Post, denominado “EL ARTE DE SER FELIZ: Explicado en 50 reglas para la Vida" que fue el fenomenal libro que encontré en Pontevedra al buscar este otro libro, también del filosofo alemán Arthur Schopenhauer, “Die Welt als Wille und Vorstellung (El mundo como voluntad y representación)”, se puso en contacto conmigo una muy agradable persona que me presto éste último “por el tiempo que me hiciera falta”. La traducción es muy antigua..
Ya en mi casa, me puse cómodo y con la 10ª Sinfonía de Gustav Mahler de fondo comencé a ojearlo. Empecé por el índice en el que se comprueba que este único tomo está dividido en cuatro secciones, denominadas Libros, en las que se analizan exhaustivamente todos los aspectos habidos y por haber relativos al Ser humano. En el tercer Libro, cuyo objeto son las Ideas, resumiendo, comienza describiendo la armonía profunda de la teorías de Platón y de Kant, sigue profundizando en las Ideas, su contemplación, el arte, el placer estético, lo sublime, lo lindo, de la belleza, la belleza en al arquitectura, la belleza en la jardinería, la belleza humana, la belleza en la escultura, pintura, de la alegoría, de la poesía y la música.
El cuarto libro comienza describiendo el objeto de éste: también resumiendo muchísimo, filosofía de la vida práctica, la voluntad de vivir, el carácter, el sufrimiento, el dolor inevitable, afirmación de la voluntad, sobre el egoísmo, sobre la injusticia, la justicia universal, bondad y maldad, remordimiento, la intuición, la piedad, la negación de la voluntad de vivir, del suicidio, el cristianismo, etc.
Todo el tomo es interesantísimo. Todos los temas están tan pormenorizadamente analizados en el extenso libro que prácticamente cada párrafo es un auténtico ensayo filosófico por si mismo.
Lo podrán comprobar, si quieren, leyendo el capítulo LII del Libro tercero, sobre La Música, que les traigo a continuación, transcrito textualmente por completo; al que, después de leer algún párrafo aislado y comprender la densidad e importancia de este libro, dirigí mi atención, al igual que al capítulo que analiza el cristianismo, en el que insistiré otro día, sobre todo por su influencia sobre el filósofo en cuya obra, aunque muy pocas veces citado, a mi entender, Dios está presente de manera notoria en toda ella. La lectura de este libro tiene que ser muy reflexiva en cada frase en cada párrafo: ya digo, es un ensayo y no una novela.
Traigo hoy este LII capítulo por tener la intención de en el siguiente post incluir una obra de Gustav Mahler por cumplirse este año el primer centenario de su muerte.
Para no aburrirles más les dirijo al referido capítulo LII, denominado:
"LA MÚSICA. SE ENCUENTRA FUERA DE LA JERARQUÍA DE LAS OTRAS ARTES. ANALOGÍAS ENTRE LA MÚSICA Y EL MUNDO. LA MÚSICA ES MÁS QUE UNA ARITMÉTICA: ES UNA METAFÍSICA"., acompañado por un vídeo Youtuve con una impecable interpretación por la considerada mejor mezzosoprano alemana del momento, Waltraud Meier, de la impresionante y bellísima aria final "Isolde´s Liebestod (Muerte por Amor de Isolda)" de la obra TRISTÁN E ISOLDA (compuesta en 1857-1859 y estrenada en Munich el 10/VI/1865); drama musical, como denominó Wagner -no ópera-; es el mejor ejemplo de la clara influencia sobre Wagner de Schopenhauer que, como verán, daba muchísima preponderancia a la música sobre los textos; podrán comprobar por qué Wagner lo denominó "Drama Musical", como el canto y la expresividad de la mezzosoprano están totalmente sometidos a la melodía. Wagner(1813-1883) llegó a decir que conocer a Schopenhauer fue el evento más importante de su vida.
NOTA: aunque coloreé parte del texto para hacer más amena de alguna manera esta apasionante lectura, ya amena de por sí, es imprescindible leer todo el texto, comprenderlo, y así disfrutar plenamente de esta JOYA de la literatura filosófica universal.
INICIO DEL ENSAYO DE A. SCHOPENHAUER: Después de haber considerado hasta aquí todas las bellas artes en aquella su generalidad que requiere nuestro punto de vista, empezando por la arquitectura artística, cuyo fin en cuanto tal es hacer visible la objetivación de la voluntad en los grados inferiores de su fenomenalidad, en los que se muestra como impulso ciego, inconsciente y regular de las masas, mostrando ya desdoblamiento y lucha, es decir, pesadez y dureza; y después de haber cerrado nuestras consideraciones con la tragedia que pone ante nuestro ojos ese mismo desdoblamiento con proporciones grandiosas y terribles en los grados superiores de objetivación de la voluntad, encontramos que aún queda y debe quedar excluida de nuestra consideración una de las bellas artes, porque en la sistematización que estamos haciendo no hay lugar para ella; nos referimos a la música.
La música constituye por sí sola capítulo aparte. En ella no encontramos la imitación o reproducción de una Idea de la esencia del mundo; pero es un arte tan grande y admirable, obra tan poderosamente sobre el espíritu del hombre, repercute en él de manera tan potente y magnífica, que puede ser comparada a una lengua universal, cuya claridad y elocuencia superan con mucho a todos los idiomas de la tierra. En ella hay que ver más que un exercitium arithmeticae occultum nescientis se numerare animi como Leibniz la calificó con gran razón, pese a que él no consideraba más que su significación exterior e inmediata, su corteza. Si el contenido que la música nos produce no fuera otra cosa, se podría comparar a la satisfacción que experimentamos cuando resolvemos unos problemas matemáticos, y no sería aquel íntimo gozo con que se expresa en nosotros una voz interior. Desde nuestro punto de vista, que está caracterizado por el efecto estético, tenemos que reconocerle una importancia mucho más seria y profunda y que se refiere a la esencia interior del mundo y de nuestro yo, y en este respecto, las relaciones numéricas en las cuales se resuelve no deben considerarse como lo significado, sino como el signo. Pues con relación al mundo deben conducirse, en cierto modo, como la representación a lo representado, como la copia al modelo, y esto lo deducimos por analogía con las otras partes, a todas las cuales es propia este carácter. Su efecto sobre nosotros es semejante al de éstas, aunque es más poderoso, más rápido, más necesario e infalible. Al mismo tiempo, aquel aspecto de imitación de la naturaleza debe ser muy íntimo e infinitamente verdadero y adecuado, puesto que es comprendida instantáneamente por todo el mundo, mostrando una serie de infalibilidad por el hecho de que sus formas son susceptibles de reducción a reglas perfectamente exactas y que se expresan en números, reglas de las cuales no se puede apartar sin dejar de ser música ipso facto.
Sin embargo, la semejanza entre la música y el mundo, el aspecto bajo el cual la música puede ser una imitación o reproducción del mundo, es algo profundamente oculto. En todos los tiempos se ha cultivado la música sin adquirir conciencia clara de esta relación; contentándose con comprenderla inmediatamente y renunciando a concebir en abstracto la raíz de esta comprensión inmediata.
Cuando yo abandonaba mi alma a la impresión del arte y volvía luego a la reflexión, recordando el curso de las ideas desarrolladas en esta obra, encontraba pronto un rayo de luz sobre su esencia secreta y sobre la índole de sus relaciones imitativas con el mundo, supuestas por analogía, rayo de luz suficiente para mí y para mi investigación y aún para aquellos que me hayan seguido con atención y compartan conmigo cierta concepción del mundo. Pero comunicar yo mismo esta explicación es cosa que considero absolutamente imposible. En efecto, esta explicación supone una explicación de la música como representación y considera a la música como imitación de un modelo que no puede ser representado inmediatamente. Por eso no puedo hacer otra cosa en este tercer libro, consagrado especialmente al estudio de las bellas artes, que exponer mi opinión sobre el arte maravilloso de los sonidos, y la aceptación o reprobación de ella dependerá del efecto que produzca sobre cada lector, por una parte la música y por otra todos y cada uno de los pensamientos expuestos aquí por mí. Además, para que mi explicación sobre el sentido de la música pueda ser aceptada con perfecto conocimiento de causa creo necesario que se oiga la música con ininterrumpida reflexión y que el oyente esté perfectamente familiarizado con mis teorías.
Las Ideas (platónicas) constituyen la adecuada objetivación de la voluntad. Estimular el conocimiento de estas Ideas por la representación de las cosas singulares (pues no otra cosa es la obra de arte) es el fin de todas las artes. Esta estimulación sólo es posible por una variación en el sujeto que conoce. Por consiguiente, todas las artes sólo objetivan la voluntad de una manera mediata, a saber: por medio de las ideas; y como quiera que nuestro mundo no es más que la manifestación de las Ideas en la multiplicidad por medio del ingreso en el principium individuationis (única forma posible del conocimiento del individuo como tal), la música que transciende de las Ideas y es por completo independiente del mundo fenomenal y aun le ignora en absoluto, podría subsistir, en cierto modo, aun cuando el mundo no existiese; lo que no se puede afirmar de las demás artes. Por lo tanto, la música es una objetivación tan inmediata y una imagen tan acabada de la voluntad como el mundo mismo, y hasta podemos decir como lo son las Ideas cuya varia manifestación constituye la universalidad de las cosas singulares. Por consiguiente, la música no es , en modo alguno, la copia de las Ideas, sino de la voluntad misma, cuya objetividad está constituida por las Ideas; por esto mismo, el efecto de la música es mucho más poderoso y penetrante que el de las otras artes, pués éstas sólo nos producen sombras, mientras que ella esencias.Pero como lo que se objetiva en las Ideas y en la música es una misma voluntad, si bien en un modo distinto en cada una de ellas, entre la música y las ideas debe existir, si no una semejanza directa, un paralelismo, alguna analogía cuya manifestación en la multiplicidad e imperfección es el mundo visible. La demostración de esta analogía servirá de explicación de este asuntotan oscuro.
Yo veo en los tonos más bajos de la armonía, en el bajo fundamental, los grados inferiores de objetivación de la voluntad; a saber: la naturaleza inorgánica, la masa de los planetas. Las notas superiores, más ágiles y rápidas, se producen, como es sabido, por las vibraciones concomitantes del tono fundamental y resuenan débilmente siempre que este se produce, por lo que la armonía prescribe que no hagan coincidir con una nota más grave más que sus sonidos armónicos, es decir, aquellos que suenan por si mismos al propio tiempo que la nota grave en virtud de vibraciones concomitantes.
Este fenómeno presenta analogía con lo que sucede en la naturaleza, donde todos los cuerpos y todos los organismos deben considerarse como nacidos por un desarrollo gradual de la masa planetaria, que es a la vez su cimiento y su origen y esta misma relación la encontramos en el bajo fundamental y las notas agudas. Existe un límite de gravedad por bajo del cual no hay sonido alguno perceptible, lo cual guarda correspondencia con el hecho de que la materia no puede ser percibida sin la forma y la cualidad; es decir, sin la exteriorización de una fuerza incognoscible, en la cual se expresa una idea; o, en general, que no hay materia sin voluntad. Por consiguiente, asó como en el sonido es imprescindible una cierta altura, así lo es en la materia un cierto grado de manifestación de la voluntad.
El bajo fundamental es pues, en la armonía lo que en el mundo la naturaleza inorgánica, la materia más grosera, en la cual todo descansa y de la cual nace y se desarrolla todo.
Además de esto, en el conjunto de voces que componen la armonía, desde el bajo a la nota más aguda que guía el canto y dibuja la melodía, veo yo la serie gradual de Ideas en que se objetiva la voluntad. Las voces que están más cerca del bajo son los grados inferiores, los cuerpos aún inorgánicos, pero que ya se manifiestan de muchas maneras; las más altas me recuerdan a las plantas y el mundo animal. Los intervalos regulares de la escala son paralelos a los grados de la objetivación de la voluntad, a las especies fijas de la naturaleza. Las diferencias de la proporción aritmética de los intervalos, producidas bien por la medida o por el modo, se parecen a las desviaciones a las desviaciones del tipo de la especie del individuo, y las disonancias absolutas que no producen intervalo regular alguno, pueden ser comparadas a los monstruos que tienen miembros de dos especies de animales o de hombre y animal. Pero el bajo y las voces intermedias que constituyen la armonía carecen de aquella continuidad de la voz superior que canta la melodía, la cual también se mueve libre y ágilmente, ejecutando modulaciones y escalas, mientras que las otras se mueven más lentamente y no tienen una marcha continua propia. El bajo, representante de la materia bruta, es el que se mueve con más dificultad; su ascenso y descenso se efectúan con grandes intervalos, por tercias, cuartas y quintas, nunca en un solo tono, a no ser que haya transposición por doble contrapunto. Esta lentitud de la marcha le es apropiada incluso desde el punto de vista físico, pues no podemos imaginar una escala rápida ni un trino sobre notas graves. Sobre el bajo, las notas de relleno que se desarrollan paralelamente al mundo animal presentan ya un movimiento más largo pero sin continuidad melódica ni significación en su marcha. Esta marcha sin cohesión y la determinación rigurosa de las voces intermedias, recuerda lo que pasa en el mundo de los seres que carecen de razón. Desde el cristal al animal más perfecto no hay ningún ser que tenga una conciencia verdaderamente cohesiva y que pueda dar a su vida un sentido de conjunto; ninguno de ellos recorre una serie de desarrollos intelectuales ni puede perfeccionarse por medio de la instrucción; todos subsisten siempre los mismos, tales como las leyes invariables de su especie la constituyeron. Por último, en la melodía, en la voz cantante, la que dirige el conjunto, la que marcha libremente entregada a la inspiración de la fantasía, conservando al fin el hilo de un pensamiento único y significativo, yo veo el grado de objetivación de la voluntad, la vida reflexiva y los anhelos del hombre.Como él solo, porque sólo él está dotado de razón, mira sin cesar hacia delante y hacia atrás en el camino de su realidad y de las innúmeras posibilidades, recorriendo una existencia acompañada de reflexión, lo que le da unidad, así en la música la melodía es lo único que representa desde el principio hasta el final una línea continuada con sentido e intención. Nos cuenta, por consiguiente, la historia. de la voluntad iluminada por la reflexión, cuyas manifestaciones constituyen la conducta humana; pero dice aún más, nos refiere su historia secreta, nos pinta cada agitación, cada anhelo, cada movimiento de voluntad, todo aquello que la razón concibe bajo el concepto amplio y negativo de sentimiento, sin poder ir más allá de esta abstracción. Por lo mismo siempre se ha dicho que la música es el lenguaje del sentimiento y las pasiones, como las palabras de la razón.
Y como es de esencia en el hombre sentir deseos y satisfacerlos y volverlos de nuevo a sentir para continuar así indefinidamente, así como la dicha y el bienestar del hombre no consisten más que en este paso del deseo a su cumplimiento y viceversa, cuando se verifica rápidamente, puesto que el retraso implica dolor y la falta de deseos hastío y languidez, del mismo modo es de esencia en la melodía el vagar en mil direcciones, apartándose sin cesar del tono fundamental para marchar no sólo hacia los grados armónicos, la tercia no la dominante, sino hacia cualquier grado y los intervalos aumentados para volver siempre al tono fundamental. Por medio de estas evoluciones, la música nos pinta las innumerables formas de los deseos humanos y expresa también su cumplimiento, volviendo a un grado armónico y mejor al tono fundamental o tónica. La obra del genio consiste en la invención de la melodía, en el descubrimiento de los más profundos secretos de la voluntad humana y su acción, más aquí que en parte alguna, es independiente de la reflexión, de toda intención deliberada, pudiendo decirse de ella que es una inspiración. El concepto, aquí como en todas las regiones del arte, es estéril; el compositor nos revela la esencia interior del mundo y expresa la más honda sabiduría en un lenguaje que su razón no comprende, así como una mujer en estado hipnótico nos da soluciones sobre cosas de las que no tiene ni el menor concepto en estado de vigilia. De aquí que en el compositor, más que en ningún otro artista, el hombre está completamente separado del artista y sea distinto de él.
Como vemos, hasta para la explicación de este arte portentoso el concepto es pobre y limitado; sin embargo, quiero continuar la analogía comenzada.
Así como la dicha en el hombre consiste en la rápida transición del deseo a su colmo y de éste a un nuevo deseo, una melodía de movimientos rápidos y sin grandes digresiones expresa el gozo. En cambio, una melodía lenta que pasa por disonancias dolorosas y no vuelve al tono fundamental sino después de muchos compases, expresará la tristeza, las dificultades que se oponen al logro de nuestros deseos. El retraso en los movimientos de la voluntad que trae aparejado el tedio, no puede tener en la melodía otra expresión que la continuación prolongada del bajo fundamental, y en grado más tenue, pero análogo también, un canto monótono e insignificante. Los motivos cortos y fáciles, como los motivos de baile, parecen hablarnos de una alegría vulgar y fácil; el allegro maestroso con sus largos motivos, sus periodos extensos y sus digresiones amplias, nos habla de grandes y elevadas aspiraciones hacia un final lejano, así como su satisfacción final. El adagio nos habla del dolor de un carácter generoso y noble que desprecia toda felicidad mezquina. Pero ¡cuán maravilloso es el efecto de los modos mayor y menor! ¡cuán asombroso el ver que un cambio de un semitono, la sustitución de la tercera mayor por la menor nos produce instantánea e indefectiblemente un sentimiento de angustia, del que nos libera el tono mayor también súbitamente! El adagio consigue expresar un dolor intensísimo con el modo menor y se convierte en un lamento conmovedor. La danza en tono menor parece recordar la pérdida de una dicha frívola y desdeñable, o bien parece decir que después de mil trabajos y contrariedades se ha conseguido un fin mezquino. El infinito número de melodías posibles guarda correspondencia con la inagotable variedad de seres, fisonomías y existencias que produce la naturaleza. La modulación, o sea el tránsito de un tono a otro, al romper toda relación con el tono anterior recuerda la muerte, destructora del individuo; pero la voluntad que en éste aparece sigue viviendo y se muestra en otros individuos cuya conciencia, sin embargo, no es la continuación de la del primero.
Pero no se debe olvidar en estas analogías que la música no tiene nunca en ellas más que una relación simplemente mediata, pues nuca expresa el fenómeno, sino la esencia interior, el en sí de todo fenómeno, es decir, la voluntad.Por tanto, no expresa éste o aquel determinado goce, ni tal o cual amargura o dolor, o terror o júbilo o alegría o calma, sino estos sentimientos mismos, por decirlo así, en abstracto, su esencia, sin ningún atributo circunstancial, sin sus motivos siquiera. Sin embargo los comprendemos perfectamente en esta quintaesencia tan sutil. De aquí resulta que nuestra fantasía es excitada por ella y trata de dar forma a ese mundo espiritual tan vivamente excitado y que invisible nos habla directamente y de revestirle de carne y colores, es decir, de concretarle en un ejemplo análogo. Este es el origen del canto con palabras, y finalmente, de la ópera, que precisamente por esto nunca podrán dejar de ocupar un lugar subordinado para convertirse en cosa principal y hacer de la música un mero medio de expresión suyo, lo cual constituye un gran error, una grosera inversión. Pues la música expresa siempre la quinta esencia de la vida y de sus acontecimientos, nunca estos mismos, por lo que sus diferencias no siempre la afectan. Precisamente esta generalidad, que es peculiar exclusivamente de ella, a pesar de su rigurosa precisión, es lo que constituye el Panakeion de todos nuestros dolores. Por consiguiente, cuando la música trata de amoldarse a las palabras y de ceñirse a los hechos, se esfuerza por hablar un lenguaje que no es el suyo. Nadie se ha guardado mejor de este peligro que Rossini: de aquí que su música hable tan clara y netamente su propio lenguaje que apenas necesita de las palabras y que ejecutada con sólo los instrumentos produzca todo su efecto.
Con todo lo que dejamos dicho podemos considerar la naturaleza y la música como dos expresiones distintas de una misma cosa que es el lazo de unión entre ambas y cuyo conocimiento es imprescindible para conocer dicha analogía. La música es, pues, en cuanto expresión del mundo, un lenguaje dotado de grado sumo de universalidad, que respecto ala generalidad del concepto se conduce como éste a las cosas particulares. Pero su generalidad no es en modo alguno la generalidad vacía de la abstracción, sino que tiene otra naturaleza completamente distinta y va unida a una determinación absolutamente clara. Por esto se parece a las figuras geométricas y a los números , que como formas generales de todos los objetos posibles de la experiencia y aplicables a priori a todas las cosas no son, sin embargo abstractos, sino intuitivos y completamente determinados. Todas las excitaciones, todos los esfuerzos posibles de la voluntad, todos aquellos procesos del espíritu del hombre que la razón arroja en el molde ancho y negativo del concepto, son expresados por el infinito número de melodías posibles, pero siempre en la generalidad de la forma pura sin materia, siempre según el en sí, no según el fenómeno, alma interior, por decirlo así, de los mismos, sin cuerpo. Esta expresión se expresaba muy bien en el lenguaje de la escolástica cuando esta decía: los conceptos son universalia post rem, pero la música nos da los universalia ante rem . Una melodía adaptada a cierta letra puede convenir en su intención general a otros ejemplos escogidos tan libremente como aquel y que corresponden en el mismo grado a lo que expresa de un modo genérico; esto permite hacer muchas estrofas para una misma melodía y de aquí también el vaudeville. Pero la causa de que sea posible hallar una relación entre una obra de este género y una representación sensible, está en que, como hemos dicho, ambas son expresiones distintas de la esencia interior del mundo. Ahora bien, cuando se da esta relación, es decir, cuando el compositor a sabido expresar en el lenguaje de la música las agitaciones de la voluntad que constituyen nel núcleo de un acontecimiento, entonces la melodía de la canción o la música de la ópera está llenas de expresión. Pero la analogía hallada por el compositor entre aquellas dos cosas debe de proceder de su inmediato conocimiento de la esencia del mundo, sin que la razón tome parte en este conocimiento, y no puede ser una imitación deliberada y consciente por medio de conceptos; de lo contrario, la música no expresaría la esencia interior del mundo, o sea la voluntad, sino que imitaría deficientemente sus fenómenos, como lo hace toda la música propiamente descriptiva, por ejemplo: Las estaciones, de Haydn, y también su Creación, en muchos pasajes donde se imitan fenómenos del mundo sensible, así como también en los cuadros de batalla, los cuales son de rechazar en absoluto.
Lo inefablemente íntimo de toda la música, en cuya virtud nos hace entrever un paraíso tan familiar como lejano de nosotros y lo que le comunica ese carácter tan comprensible y a la vez tan inexplicable, consiste en que reproduce todas las agitaciones de nuestro ser más íntimo, pero sin la realidad y lejos de sus tormentos. Del mismo modo aquel, su inherente carácter de seriedad, que excluye lo cómico de su dominio inmediato, se explica porque su objeto no es la representación, sólo respecto de la cual es posible lo engañoso y visible, sino la voluntad, y esta es lo más serio que existe porque todo depende de ella.
Para comprender cuán rico y expresivo es su lenguaje, basta fijar la atención en los signos juntamente con el da capo, que en las obras de lenguaje hablado serían intolerables y que en el lenguaje de la música, por el contrario, son muy propios y hacen muy buen efecto pues para comprenderla bien es necesario oírla dos veces.
Al esforzarme yo en todo este estudio de la música para hacer patente que lo que expresa es un alto grado de generalidad es la esencia íntima, el “en sí” del mundo que pensamos como voluntad, por ser ésta su manifestación más clara, y lo expresa por medios propios que son los sonidos y con la mayor precisión y verdad; al decir yo, además, que la filosofía no es otra cosa que una reproducción y expresión cierta y acabada de la esencia del mundo en conceptos muy generales, porque sólo por medio de éstos es posible un atisbo suficiente y utilizable de dicha esencia. No parecerá paradójico, al que me haya seguido con atención y se haya penetrado de mi pensamiento, si digo que, en caso de ser posible reducir a conceptos la esencia de la música, es decir, lo que esta expresa, esto sería una suficiente explicación del mundo en conceptos o cosa equivalente, es decir, una verdadera filosofía, y en su consecuencia podríamos parodiar la sentencia de Leibniz, antes citada, la cual por su parte es completamente exacta desde un punto de vista más inferior, en el sentido de nuestra más elevada concepción de la música, diciendo: Musica est exercitium metaphysicae occultum nescientis se philosophare animi. Pues scire, saber, quiere decir trasladar en conceptos. Y como en virtud de la sentencia, por doquiera confirmada, de leibniz, la música, prescindiendo de su significación estética e interior, y considerada de un modo puramente empírico y exterior, no es otra cosa que el medio de concebir inmediata y concretamente grandes números y complicadas relaciones numéricas, que por lo demás nosotros sólo podríamos conocer mediatamente por medio de conceptos, sintetizando ahora estas dos concepciones tan profundamente distintas y, sin embargo, tan ciertas ambas de la música, podríamos formarnos de una filosofía de los números semejente a la de Pitágoras y aún a la de los chinos en el Y-King. Y por último, si relacionamos esta consideraciones con nuestra interpretación anterior de la armonía y la melodía, encontraremos cierta semejanza entre aquella filosofía moral, sin explicación de la naturaleza tal como Sócrates la soñaba, y unba melodía sin armonía, como quería Rousseau, y al contrario, una mera física y metafísica sin ética correspondería a una mera armonía sin melodía.
Séame permitido aún agregar a estas consideraciones provisionales ciertas observaciones sobre la analogía de la música con el mundo fenomenal.
Ya vimos en el libro anterior que el más alto grado de objetivización de la voluntad, el hombre, no aparece en al naturaleza solo y aislado, sino que supone y va acompañado de los grados inmediatamente inferiores a él y éstos a su vez de los más bajos: igualmente la música, que, como el mundo, objetiva inmediatamente la voluntad; sólo se muestra de un modo acabado en la armonía. La voz cantante que lleva la melodía necesita, para hacer completa impresión del acompañamiento, de las demás voces, hasta el más profundo bajo, que se puede considerar como el origen de todas. La melodía tiene sus raíces en la armonía que es parte integrante de aquella, como aquella de ésta. Y así como la música sólo expresa lo que se propone expresar, merced a este consorcio, la voluntad una y extra-temporal sólo nos muestra su perfecta objetivación en la perfecta unión de todos sus grados, que revelan su esencia con claridad cada vez creciente. Muy interesante es la siguiente analogía. Ya hemos visto en el libro anterior que a pesar de toda la armonía que pueda reinar entre los diferentes fenómenos considerados desde el punto de vista ideológico, subsiste siempre una lucha inevitable entre los dichos fenómenos considerados como individuos, visibles en todos los grados de su manifestación, que hace del mundo un campo de batalla en todas aquellas manifestaciones de una y misma voluntad, y que pone de relieve la interior contradicción que en si misma contiene ésta. También en la música encontramos esta íntima contradicción. En efecto, un sistema armónico perfectamente puro es, no solo física sino también aritméticamente imposible. Los mismos números por los cuales se expresan los sonidos, presentan incesantes irracionalismos: no encontramos ninguna escala dentro de la cual la quinta se conduzca con la tónica como 2 a 3, ni cada tercera mayor como 4 a 5, ni cada tercera menor como 5 a 6, etc. Si los sonidos guardan escueta relación con la tónica, no la guardan entre sí, en cuanto, por ejemplo, la quinta debería ser la tercera menor de la tercera, etc. Pues las notas de la escala pueden ser comparadas a los cómicos, que tan pronto tienen que desempeñar un papel como otro. De aquí que sea imposible imaginar una música perfectamente exacta, y que por lo mismo ningún genero de música llega a su perfecta pureza; lo único que logra hacer es disimular las disonancias s ella inherentes distribuyéndolas entonos los tonos, es decir, ocultándolas por la medida.
Aún podría añadir aquí muchas cosas sobre la forma en que percibimos la música, a saber, única y exclusivamente en el tiempo y por el tiempo, con absoluta exclusión del espacio y sin el influjo del conocimiento de la causalidad, es decir del entendimiento; pues los sonidos producen ya su efecto, como impresión estética, sin que pongamos atención en sus causas, como sucede con la intuición. Pero no quiero alargar más estas consideraciones, pues quizás en este tercer libro he sido demasiado prolijo, abandonándome con exceso a los detalles. Sin embargo, mi objetivo lo hacía necesario y se me perdonará tanto mejor, en gracia a que así se comprenderá la importancia y el alto valor de la música, tan rara vez reconocidos. Al mismo tiempo se convendrá en que si, conforme con mi opinión, el mundo visible todo entero no es más que la objetivación, el espejo de la voluntad, y que acompaña a ésta para conducirla al reconocimiento de sí misma, y lo que es más aún, a su posible salvación, como se verá en el libro siguiente; que si, por otra parte, el mundo como representación cuando se le contempla aislado emancipándose de la voluntad para monopolizar nuestra conciencia es el aspecto consolador de la vida y lo único puro que hay en ella. Tendremos que considerar el arte como la realización acabada de cuanto existe, porque nos proporciona en esencia lo mismo que el mundo visible, pero de un modo más concentrado y perfecto, con reflexión y elección deliberada, de tal manera que podemos llamarle la flor de la vida en la plena acepción de la palabra.Si el mundo como representación en su conjunto no es más que la voluntad haciéndose visible, el arte es esta misma visibilidad más clara todavía. Es la cámara oscura que muestra los objetos con mayor pureza y que nos permite abarcarlos de una ojeada; el teatro en el teatro, la escena en la escena, como en Hamlet.
El placer de lo bello, el consuelo que proporciona el arte, el entusiasmo del artista que le hace olvidar las penas de la vida; ese privilegio del genio que le indemniza de los dolores crecientes para él en proporción a la claridad de su conciencia; que le alienta en la triste soledad a que se ve condenado en medio de una muchedumbre heterogénea, depende de que, como ya demostraremos, la vida en sí, la voluntad y la existencia misma son un dolor perpetuo, en parte despreciable, en parte espantoso; pero esta misma vida considerada como mera representación o reproducida por el arte se emancipa del dolor y constituye un espectáculo importante. Este lado del mundo, que cae bajo el conocimiento puro, y su reproducción por el arte, cualquiera que sea, es el elemento del artista. El espectáculo de la objetivación de la voluntad le cautiva, ante él permanece atónito, sin cansarse de admirarlo de reproducirlo y mientras esta contemplación dura, el mismo es el que hace el gasto de la representación, es decir, es esa misma voluntad que se objetiva y permanece en constante sufrimiento. Ese conocimiento puro, profundo y verdadero de la esencia del mundo se convierte en fin del artista. Por eso no se convierte para él, como veremos en el libro siguiente, en lo que sucede para el santo que ha llegado a la resignación, en un aquietador de la voluntad; no le emancipa para siempre de la vida, sino que le libera de ella por unos instantes.No es más que un consuelo provisional de la existencia, hasta que, habiendo desarrollado sus fuerzas en este ejercicio y cansado en por fin del juego, vuelve a la seriedad. Como símbolo de esta conversación puede considerarse la Santa Cecilia de Rafael.
Post dedicado a mi buen amigo D.Miguel Angel Montero Vaz, quien con su inteligente y perspicaz humor, su sincero interés y su "íntima" vasta cultura, siempre me motivó.
Es propio adelantarse a los calores teniendo siempre gazpacho en la nevera; se puede tomar a media mañana, en la comida, a media tarde y a la noche. Es la más versátil, sana, rica y veraniega de nuestras recetas.
Además, Miguel Ángel me sugirió el otro día, en nuestra celebración de San Isidro, que ya era hora de incluir otra receta en este Blog; en ese mismo momento pensé en el gazpacho que es muy fácil de hacer y agradable de disfrutar.
Antes de nada, decirles que yo entiendo el Gazpacho como una emulsión de tomate y aceite de oliva a la que se le añade muy poco pepino, muy poco pimiento verde y algo de cebolla: La cebolla, siempre un poco dulce, le viene muy bien a la acidez del tomate; el que tanto el pimiento como el “PEPINO” se añadan exageradamente poco, ayuda a que la digestión sea muy agradable y el gazpacho suave.
En casa solemos hacer gazpacho con 2 kg de tomate de cada vez. Les voy a contar como tenemos planteada la manera de hacerlo.
Ante todo los tomates deben ser lo más maduros que se pueda. El Aceite (0,4º) muy suave, nunca virgen.
Lo hacemos por vasos de “minipimer” (batidora): Por cada vaso añadimos 3/4 partes del mismo de tomate bastante troceado y con piel pero quitándole la parte leñosa que lo unía al pedúnculo en la planta; a continuación se añade el aceite (no poco), una o dos (según diámetro y grosor) rodajas de pepino con la piel, un trozo pequeño de pimiento verde, un sector circular del tamaño de 1/6 de una cebolla mediana tirando a pequeña, a modo de gajo y no mucha sal ya que al final se corrige.. A continuación se introduce presionando suavemente la batidora a máxima potencia el tiempo que sea necesario, hasta que todo esté completamente triturado y mezclado. El contenido se reserva en una cacerola.
Normalmente 2 Kg de tomates dan para tres o cuatro vasos de batidora.
Por esos tres o cuatro vasos reservados se hace uno con agua, pan y un poco de sal; se añade a la mitad del vaso trozos de pan (vale pan del día anterior) y, esa mitad se rellena con agua de grifo; después de que esto esté triturado, se completa el vaso con más agua: se bate un poquito sin que desborde y se vuelca sobre los tres o cuatro vasos reservados; entonces en la misma cacerola se bate todo hasta que quede totalmente uniforme.
Por último se cuela el conjunto con un colador lo suficientemente grande como para que se pueda apoyar, para mayor comodidad, en los bordes de otra cacerola , ayudándonos del mango de madera de un mortero para presionar y que salga todo el gazpacho, dejando el grueso en el colador; grueso que se retirará de poco en poco, cuando sea necesario.
El jugo, crema o sopa fría resultante es el gazpacho que entonces se corregirá da sal, si fuese necesario, y se introduce en la nevera hasta el momento de tomarlo.
Prueben, según gustos, a echarle un poco de vinagre. Nosotros no se lo echamos.
Según cuenta ella, vivió en la pequeña Ciudad Jardín Lomas del Palomar en Argentina cerca de Buenos Aires. Desde sus dificiles, según dice, 13 años está encandilada con las canciones de Serrat, cuya música y poemas conoció gracias a su abuela Francisca de Hinojosa del Duero, desde ese momento "su música esta con ella".
Actualmente está felizmente casada y tiene tres hijos.
De su padre aprendió a pintar y siempre, desde que empezó a dedicarse a ello, encontró en las canciones de Serrat su principal inspiración, durante cinco años en los que preparó una "Exposición de pinturas homenaje a Joan Manuel Serrat (40 años de canciones de amor)" que tuvo lugar en la Sala Gaudí del Casal de Catalunya en Buenos Aires, motivo por el que conoció personalmente al cantautor.
"Y luego llegó este sueño, pintar a Serrat, sus canciones, sus poemas, entonces un caminito por recorrer, buscar los temas, dibujar los poemas y pin, pintar y pintar, 5 años de sueños, 2 años para verlo y contarle y 3 años pintando, para regalarle a Serrat este Homenaje, un granito de arena por todo lo que nos dio en estos 40 años (y nos seguirá dando), 40 años donde cada canción ocupa una parte en nuestra vida, porque...quién no encuentra en los temas de Serrat, ese que va justo con lo que le pasa".
"Al igual que muchos lo somos, una auténtica FAN"
NOTA: Parte de los cuadros los pueden ver sucesivamente en el vídeo que inserté a continuación y que contiene también las dos preciosas canciones -para mí gusto, especialmente la segunda-, tituladas "Helena"(Álbum "Per le meu amic"; 1973) y "Marta" (Álbum "Encontré"; 1980)(4:36), cuyas letras en castellano las tienen a continuación del vídeo.
HELENA
Hace días que asomado al balcón
he perdido el jornal
charlando con un gorrión
más aburrido que yo.
O mirando cómo
se deshoja un encinar,
oliendo romero.
Cómo vuelven a florecer
y se vuelven a deshojar.
Hace días que no sé cuantos días hace.
Hace días que me estoy diciendo... mañana y espero... y espero.
Viviendo con nada.
Trabajando por nada
y un día como si nada morirme de nada. Adiós. Gracias.
En el fondo de un bar tomándome un perfumado
para calentarme el corazón mientras llega la muerte a jugar al subastado.
Hace días que no sé cuantos días hace.
Hace días que me estoy diciendo... mañana y espero... y espero... y espero...
Asomado al balcón espero.
Desnudando el horizonte espero.
Espero por Navidad y por la Magdalena de día y de noche que vuelva Helena, que vuelva Helena...
y es que cuando pasa por mi calle incluso los geranios le guiñan el ojo.
El aire se vuelve tibio con su aliento y los adoquines miran hacia arriba, su piel morena.
Cuando pasa Helena.
Cuando ella mira sabes que la fuente cuando ella quiere, la da.
Cuando ella llora, sabes qué es el luto.
Cuando ella calla, todo yo tiemblo. Cuando ella quiere, el amor emprende el vuelo...
Y entre tejados se columpia el sol y los pajaritos de los cables de la luz miran celosos como se ríe y se mueve.
Color de larga espera y perfume de luna llena mi Helena.
Mi Helena... pero...
Hace días que el estar de pie me hace daño,
el reúma me rompe los dedos y ha huido el último gorrión.
MARTA
El rumor del mar al alba
y una playa llena de algas
que se irán secando al sol
El gusto salado de las rocas
y el vuelo tranquilo de las pocas gaviotas
que entran en el puerto.
Las barcas que por la mañana vuelven,
las redes que en el muelle duermen…
y las viejas calles empedradas.
La iglesia humilde y pequeña,
y entre la niebla perdida,
lejana y gris, la ciudad
Me hablan de Marta….
Las blancas casas del pueblo
y el hombre viejo que canta coplas
mientras va vendiendo el pescado,
y la mujer que con desgana
mueve entre sus manos la lana
(Quien sabrá que es lo que teje).
El castillo, la isla pequeña,
la cueva, el faro y la ermita,
y los amigos de otro tiempo.
Y el reloj que no corre.
Y estos niños en la arena
han encontrado su calle.
Me hablan de Marta…
Las horas vacías que pasan
y el camino que vuelve a casa
después de mucho andar
Cada mueble y cada libro,
cada rincón donde juntos vivimos
momentos como nadie sabe.
Tus manos y mis labios
que de gusto viven ávidos
y no pueden olvidar
las largas noches sin luna,
las olas, y cada una de las luces
que hay en el mar.
Me hablan de Marta…..
Aprovechando la avería que tuvo Blogger hace un par de días decidí, al arreglarse, modificar este Blog en dos aspectos: 1º) Eliminar la posibilidad de dejar “Comentarios” al final de cada post, y 2º) Guardar todos los post en un disco duro portátil ya que, si una cosa he aprendido de Informática, es que ésta no es de fiar y para mí sería un fiasco terrible perder todas las composiciones de los post, aunque si tengo a buen recaudo los textos y las fotos, claro que separadamente. Y también es cierto que, sobre la marcha, hago infinidad de correcciones que tan sólo quedan plasmadas en el Blog.
Para ello me puse en contacto con una querida amiga, también bloguera que telefónicamente me ayudó generosamente en mis propósitos, aunque me apuntó que en su opinión los “Comentarios” son algo imprescindible en los Blogs, que sin ellos éstos no tienen sentido. Y aquí es dónde pretendo llegar para explicar mis motivaciones al dedicar parte de mi tiempo libre y mucha afición a este Blog: Es mi hobby y lo compongo fundamentalmente para mí, para reafirmarme en mi personalidad y aclarar muchas ideas sobre las que, el hecho de escribir y componer post, me obliga a reflexionar aunque aparentemente me dirija a hipotéticos lectores -me consta que los hay-. Les aseguro que en este sentido este Blog me ha ayudado mucho. Por supuesto, me gusta la belleza y me gusta componer los distintos post lo más estéticamente que mis posibilidades me permitan; pero les aseguro que lo hago pensando principalmente en mí, en disfrutar dándole una y mil vueltas a la música, los cuadros, las fotos y los textos.
Los distintos Post los “subo” un tanto anárquicamente porque surgen también así: de una conversación, una lectura, un periódico, una película, una vivencia, etc., de observaciones y experiencias en fin. Que no les sorprenda ver, por ejemplo, al gran Schopenhauer al lado de la Mayonesa. Los post manan como agua de una fuente y nunca los detengo: vienen, los redacto, los compongo y los subo; luego, dándoles mil vueltas, les hago infinidad de correcciones.
Por eso no me interesan los comentarios: en la portada está mi dirección de e-mail, por si alguien quiere ponerse en contacto conmigo en la intimidad y versatilidad de los correos. En todo este tiempo, desde Agosto de 2010, no he recibido ningún comentario interesante, aunque sí muchos cariñosos que agradezco infinitamente ; tuve uno anónimo que realmente me conmovió.
Y, si me he reafirmado en esta experiencia bloguera en, entre otros muchos, los tres principales aspectos son: mi querida esposa y mi relación amorosa con ella, mi vocación por la Concentración Parcelaria y estrechar, aún más, lazos con algunos queridos amigos. Y, para que ninguno se sienta ofendido, tan sólo voy a nombrar al que da pié a este post con sus maravillosas fotos de los reflejos que, sobre las leves ondas que en el mar del Puerto de Bueu (Pontevedra-España) produjeron los multicoloridos barcos pesqueros que allí atracaban en el tranquilo y plácido atardecer, a las 19 h, del día 18 de septiembre de 2009; este amigo, ya lo supondrán, es JOSÉ MARIA GONZÁLEZ.
Les prometo hacer próximamente un Post monográfico sobre él con entrevista, si se deja, y todo lo que haga falta.
Por hoy les dejo con estas increiblemente bellas siete fotos –póngales ustedes los adjetivos que estimen convenientes-. Fueron obtenidas con una cámara digital “NIKON D60”.
NOTA: Esta vez, por favor, no dejen de ver las fotos a pantalla completa, haciendo click una sola vez sobre cada una de ellas y volviendo después con la flecha "paso atrás". No se arrepentirán.