Cristo Crucificado de Diego Velázquez.
Soneto a Cristo Crucificado: Los cristianos, yo por ejemplo, oremos con este maravilloso soneto, una de las piezas más importantes de la literatura religiosa castellana; los que no, léanlo y disfruten de su métrica, musicalidad, belleza cargada de sentimiento, etc. Se atribuye, casi con total seguridad, a Juan de Ávila.
A continuación, el soneto:
No me mueve mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar, por eso, de ofenderte.
Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte
Muéveme, en fin, tu amor de tal manera
que aunque no hubiera cielo yo te amara
y aunque no hubiera infierno te temiera;
no me tienes que dar por qué te quiera,
porque aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera
el cielo que me tienes prometido
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar, por eso, de ofenderte.
Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte
Muéveme, en fin, tu amor de tal manera
que aunque no hubiera cielo yo te amara
y aunque no hubiera infierno te temiera;
no me tienes que dar por qué te quiera,
porque aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera
Juan de Ávila

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