La Musa.
Mujer desnuda sentada en un sofá.
Estos dos cuadros precedentes son fruto de la paleta del fenomenal pintor GUILLAUME SEIGNAC (!870-1924) quién, cuando lo descubrí, me llamó tanto la atención que entré en Google con "Guillaume Seignac imágenes": quedé sorprendido. Aunque es considerado como un pintor erótico, demuestra con su pintura que la mujer fue su fuente fundamental de inspiración; todos los cuadros son preciosos y de un gusto exquisito: les recomiendo que los vean.
A mi entender, su prisma no es erótico aunque abundan los desnudos desde luego, si no de alta sensibilidad hacia la mujer que en él parece ser el centro auténtico de su creación y, al mismo tiempo, centro de la Creación al considerar con admiración desde sus pinceles que todo, absolutamente todo, gira alrededor de ellas.
Yo comparto esa visión del Mundo y creo que también la mayoría de mis relaciones, al igual que muchos magníficos artistas de todas las disciplinas que, lo mismo que G. Seignac, encontraron, encuentran y encontrarán en la inteligencia y belleza de la mujer una fuente constante de inspiración.
Las raíces de esta visión yo creo que vienen desde el mismo momento en que somos engendrados; es universalmente reconocido que los tres primeros años en la vida de una persona dejan una huella imborrable y ¿qué hay más importante para esos años y para el resto de la vida que la mujer en su papel de madre que ésta "borda", absolutamente entregada?
Esos e-mail sobre mujeres que a veces los hombres hacemos circular no son más que una demostración de lo anterior: admiración, curiosidad e, incluso diría, de ingenuidad disfrazada de malicia de nosotros, los hombres, hacia ellas, el centro.


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